Consumo preferente o caducidad?

Consumo preferente o caducidad?


La guía definitiva para saber qué es seguro comer

Cada día se desperdician toneladas de alimentos que aún son perfectamente seguros. Una de las principales causas es la confusión entre las etiquetas «consumo preferente» y «fecha de caducidad». Aunque puedan parecer similares, indican cosas muy diferentes y tienen implicaciones importantes tanto para la salud como para la reducción del desperdicio alimentario.

En este artículo te explicamos de forma clara cómo diferenciarlas y te ofrecemos pautas prácticas para saber cuándo un alimento todavía es apto para el consumo.

1. ¿Qué significa “consumo preferente”? 

La fecha de consumo preferente indica hasta cuándo un alimento mantiene su mejor calidad en cuanto a sabor, aroma, textura o aspecto. Una vez superada esta fecha, el alimento puede perder sus cualidades organolépticas; aun así, no supone un riesgo para la salud siempre que se haya conservado correctamente y que el envase esté en buenas condiciones.

Esta indicación se utiliza sobre todo en alimentos no perecederos o de larga duración, como pasta, arroz, galletas, bebidas, conservas, cereales…

2. ¿Qué significa “fecha de caducidad”? 

La fecha de caducidad indica hasta cuándo un alimento es seguro para el consumo. Una vez superada, no debe consumirse, aunque tenga buen olor o buen aspecto. Los alimentos que han superado la fecha de caducidad pueden contener microorganismos peligrosos para la salud.

La fecha de caducidad se utiliza en alimentos muy perecederos, como la carne, el pescado, los alimentos refrigerados listos para consumir, los lácteos o los platos preparados refrigerados.

3. Hacia un consumo más responsable

Diferenciar entre consumo preferente y caducidad es clave para evitar riesgos, cuidar la salud y, al mismo tiempo, reducir el desperdicio alimentario. Interpretar correctamente estas fechas nos ayuda a aprovechar mejor los alimentos y a hacer un uso más sostenible de ellos. Desde el Banco de los Alimentos trabajamos cada día para recuperar productos perfectamente seguros y redistribuirlos entre las entidades sociales que atienden a personas en situación de vulnerabilidad.

Conocer esta diferencia es, por tanto, esencial para avanzar hacia una alimentación más responsable y para seguir luchando contra el desperdicio alimentario.

Fonts: Food Cloud